
El niño acababa de cumplir los ocho años. Y en cuestiones tecnológicas ya estaba de vuelta. O eso al menos creía él. Lo cierto es que lo que a sus padres les había costado horrores aprender, para él era pan comido.
Por eso se acercó a él y le preguntó muy serio:
- Papá, ¿cómo es posible que año tras año siga creciendo la información que se puede encontrar en internet, y que cada vez haya más juegos, más videos, más fotografías…?
Su padre lo miró de arriba a abajo. Sonrió. Su pequeño se había convertido en un mozalbete y en ese momento supo que por su propio bien, no podía seguir ocultándole la realidad. Si no se lo contaba él, otro niño lo haría en el colegio. Así que, consciente de que iba a terminar con su inocencia, le miró fijamente y le dijo…
- Mira, es que… en realidad… Internet no existe, somos los padres… Nosotros somos los que subimos todos esos contenidos que tú consumes a diario a internet; nosotros éramos los hippies que empezamos hace años a hacerlo y hasta ahora nadie ha conseguido pararnos los pies. Un día nos dimos cuenta de que podíamos contar cosas a otras personas y quisimos hacerlo.
Una mueca adornaba su cara. Y entonces una pequeña lagrima corrió por su mejilla.




xDDD
… hasta ahora nadie HA conseguido…
HA conseguido, HA conseguido, HA conseguido… Qué bruto soy a veces! Bueno, corregido.