Hoy leo un post de David Jiménez, el mismo autor que el de Putas y periodistas, que me parece imprescindible para actualizar el mío de ayer sobre la crisis de los medios ya que aborda una posible solución.
La culpa es de la crisis. De los anunciantes. De internet. Del lector, que se resiste a pagar. La culpa es de cualquiera menos nuestra o del producto que hacemos. Si un restaurante deja de tener clientes, se entiende que la comida o el servicio han dejado de ser buenos. Si los periódicos perdemos lectores, el problema es que nuestros clientes son unos tacaños. ¿Es posible que no les estemos dando un producto por el que crean que merece la pena rascarse el bolsillo? ¿Que mientras nos dedicábamos a analizar, valorar y criticar el trabajo de los demás (políticos, deportistas, actores…), descuidáramos hacer lo mismo con quienes teníamos más cerca, nosotros mismos? [El suicidio del periódico]
A eso me refería yo cuando hablaba de más periodismo para salvar al periodismo.




