YouTube acaba modificar los videos que están colgados en distintos blogs o páginas web a través del código embed que ellos mismos proporcionaron en su día.
Han cambiado ese código de manera que, ahora, desde el mismo player se puede reproducir el video colgado… o cualquiera de los que estén relacionados con el tema o etiquetados igual.
A favor de esta innovación:
::: estéticamente es bonito;
::: es un paso más en la línea de la web 2.0, aquella que organiza el usuario;
En contra:
::: creo que sería más útil si en lugar (o, además) del listado aleatorio, existiera la posibilidad de crear una especia de playlist o slideshow de videos escogidos directamente por la persona que lo cuelga en su blog; porque, a veces, las combinaciones resultan de lo más estrambóticas.
Segunda parte del post:
Anteayer me sorprendió este titular y quería postear al respecto: Google sabe si llevas tanga. Desde luego, las imágenes y los mapas de San Francisco son espectaculares.
A propósito de la noticia recordé la conferencia de Ismael El-Qudsi en la que ya nos advirtió que tanto Google como Microsoft van a volcar buena parte de sus próximos esfuerzos en los mapas y la información de servicios dentro de los mismos.
(Y de la propia noticia en sí de El País me sorprendió muy gratamente el uso del hipertexto. ¡Por fin!)
Este curso a punto de terminar hemos hablado mucho de la pérdida de privacidad que supone la Red y cómo Google controla ya gran cantidad de datos personales nuestros… y con nuestro propio consentimiento. Por eso, la reflexión, cortísima, de JM Noguera me parece muy oportuna: hoy es la anécdota del tanga, ¿y mañana?
Efectivamente, ¿qué ocurrirá cuando esos mapas se construyan con imágenes de video en tiempo real, y no a partir de fotografías tomadas cada cinco o seis meses como ocurre ahora? ¿Cuánto sabe Google de todos nosotros y qué hace con esa información?
Por último, ¿y qué tiene que ver la parte I del post con la parte II?
Fácil, un video. Este que encontré ayer (vía: ¡Te lo digo!) mientras terminaba de corregir los blogs de mis alumnos: Marge Simpson se googlea a sí misma y Homer es captado por una de las cámaras de Google. Recuerdo a propósito del tema que en 2004, el 40% de los usuarios de de Internet había hecho una ‘búsqueda vanidosa’. En 2006, cerca del 90%. Y que a día de hoy, el 36% de los usuarios de Internet ha buscado viejos amigos con Google; el 29%, ha investigado asuntos familiares, y el 20% ha tratado de encontrar o saber más sobre antiguos amores (fuente: Buscar).
Y lo que decía en la primera parte del post… En este caso YouTube ha unido en un mismo player varios videos con capítulos distintos de Los Simpsons (lógico) con un documental de 10 minutos en blanco y negro titulado Battlefields. ¿No desvirtúa así el propósito del post con algo que no tiene nada que ver con el tema original?




El avance es enorme y estéticamente atractivo, pero el problema está, como tu dices, en que esa información que aparezca relacionada tenga sentido. Si bien, ahí ya depende muchas veces del etiquetado que haga el usuario… Así que creo que la solución es paciencia.
Saludos.
Hola sergio!!! Al fin puedo ver tu blog!! Por alguna extraña razón no puedo abrirlo desde la compu de la oficina (algo que me pasaba con el anterior)
Te dejo un beso enorme y además te felicito, pues acá en Argentina el 7 de junio se celebró el día del periodista!! No te imaginás la fiestaa!! jeje
Un abrazo grande desde este lado del charco!
En tiempos en que impera la web 2.0, será necesario caminar con brújula o sin ella…Pues aparecen cada proyectos bizarros…
Saludos
Sergio, ya hay solución aunque es manual y obliga a corregir todos los posts en los que se ha insertado automáticamente el código. El truco en cuestión consiste en añadir &rel=0 a la url del video cuando se copia el código embed src que ofrece YouTube.
Por cierto, otra actualización importante al post: Google retiró al poco tiempo la dichosa foto del tanga.
Hola Ceci, gracias y felicidades igualmente! Todavía recuerdo que precisamente esa celebración fue uno de mis primeros posts.
Caminemos pues, Sandro.