Desde el sábado por la tarde este mundo es peor. Disculpad que lo diga así, de sopetón, seguro que vosotr@s no lo habíais notado. Pero es lo que se siente cuando nos deja antes de tiempo alguien a quien queremos.
Yo me acordaré de él paseando por la calle, cerca del portal de mi madre. Casi siempre con los ojos cansados. Pero siempre con un atisbo de sonrisa (que a mi se me hacía un pelín golfa) mientras se acercaba. Por eso creo que sufrió y disfrutó por igual la vida. Aunque todos digan que cargaba con problemas que no eran suyos.
Cierro por primera vez los comentarios de un post. No quiero ánimos ni muestras de condolencia. Durante tres días sólo he vivido la ceremonia y el folclore de la muerte. Ya es suficiente. Disculpas y gracias. Necesitaba hacerlo. Al final, por mucho que uno no quiera, el blog refleja la vida de su autor. Yo ayer intenté escribir sobre otros asuntos: blogs, medios, periodismo… Pero no podía volver una semana después del último post y fingir que aquí no ha pasado nada. Ahora sí. Este post queda archivado en la categoría de Personales. Esta semana procuraré escribir con cierta frecuencia para enterrarlo también cuanto antes.






